Once años, once estacas — y no hay dos que concuerden
En la ladera de su campo, Mira guarda su historia en madera. Una estaca por año: cuán arriba de la cuesta está clavada es la lluvia de esa primavera; cuán alta está cortada es la cosecha de ese otoño. Once años ya, y las estacas se niegan a alinearse — lluvia y cosecha riman, pero nunca se repiten. Este verano el molinero quiere una promesa: la lluvia ya cayó, ¿cuánto grano habrá en otoño? Un número, salido de una dispersión que jamás estuvo de acuerdo consigo misma…