Dos narices, una fórmula — y solo un perfume canta
En un taller de piedra, una vieja perfumista y su aprendiz construyen el mismo perfume de encargo, gota a gota, desde el mismo estante de esencias. Él sigue la fórmula con fidelidad. Y sin embargo, hacia la nota cuarenta su mezcla se vuelve plana y turbia, mientras la de ella sigue abriéndose como una historia. Mismos frascos, misma receta — ¿qué hace ella en ese banco que él no hace?