Ocho cosas que giran desafiando el sentido común

DC·98 Deep Cuts
Esta piedra se niega a girar en el sentido equivocado

Esta piedra se niega a girar en el sentido equivocado

Un rattleback es un trozo liso de madera o piedra con forma de barca y voluntad propia. Gíralo en un sentido y gira sin problemas. Gíralo en el otro y se frena, empieza a balancearse y traquetear, luego se detiene y gira de vuelta en su sentido preferido: sin motor, sin truco. El secreto es que su cara inferior curva está sutilmente torcida respecto a su peso, así que girar en el sentido 'equivocado' alimenta un bamboleo que lo invierte.
En el espacio, un perno que gira se voltea solo

En el espacio, un perno que gira se voltea solo

Haz girar un objeto asimétrico sobre su eje intermedio y no girará limpiamente: se voltea de punta a punta una y otra vez, y luego vuelve a voltearse. En 1985, un cosmonauta en una estación espacial puso a girar una tuerca de mariposa en ingravidez y la vio dar vueltas con un ritmo constante. La física es tan sólida que tiene nombre, el teorema del eje intermedio, y aun así el volteo parece como si el objeto hubiera cambiado de opinión.
Una peonza que se voltea para girar

Una peonza que se voltea para girar

Una peonza tippe es una peonza gruesa con forma de hongo que hace algo absurdo: gírala rápido y de pronto se da la vuelta y queda girando en equilibrio sobre su delgado vástago, elevando su propio centro de gravedad al hacerlo. La causa es la fricción con la mesa, que la endereza sin ruido. El mismísimo efecto hace que un huevo duro pase de estar tumbado a girar de punta, mientras que un huevo crudo, con su interior que se bambolea, jamás puede.
El traqueteo de una moneda girando se detiene de golpe

El traqueteo de una moneda girando se detiene de golpe

Gira una moneda o un disco pesado sobre una mesa y escucha: al asentarse, el zumbido traqueteante sube más agudo y más rápido, y luego se detiene con una brusquedad asombrosa. A medida que el disco se aplana hacia la mesa, su punto de contacto recorre el borde cada vez más rápido, alcanzando en teoría velocidad infinita en un tiempo finito. Un estudio de 2000 mostró que esta 'singularidad en tiempo finito' es la razón por la que el giro parece morir en un instante en vez de apagarse.
Esta brújula halla el norte verdadero sin imán

Esta brújula halla el norte verdadero sin imán

Una brújula magnética apunta al polo magnético y se deja engañar por el casco de acero de un barco. Una girobrújula ignora el magnetismo por completo. Una rueda pesada girando a gran velocidad y libre de oscilar lentamente alinea su eje con el propio giro de la Tierra y se asienta apuntando al norte geográfico verdadero. Las primeras versiones prácticas aparecieron hacia 1908, y los buques de guerra de acero se han guiado por ellas desde entonces.
Gira una peonza muy rápido y queda inmóvil

Gira una peonza muy rápido y queda inmóvil

Una peonza girando lo bastante rápido entra en un estado llamado 'dormida': se mantiene perfectamente erguida y parece completamente inmóvil, como congelada en el sitio. Solo cuando la fricción le va quitando velocidad empieza a inclinarse y a trazar círculos lentos; y más extraño aún, gira más rápido cuanto más despacio rota, pues ese bamboleo se acelera justo mientras el giro se apaga, terminando en el conocido traqueteo.
Un tren que se equilibraba sobre un solo riel

Un tren que se equilibraba sobre un solo riel

Hace más de un siglo, los ingenieros construyeron vehículos de tamaño real que se equilibraban sobre un solo riel como un funámbulo, mantenidos erguidos por un giroscopio gigante escondido dentro. El gyro-car de dos ruedas de un inventor, mostrado hacia 1910, se mantenía nivelado incluso cuando varios hombres se subían a un costado. El mismo truco estabilizaba los barcos frente al vaivén de las olas. Ninguno llegó a cuajar: todos temían qué pasaría si la rueda alguna vez se detenía.
Una bici no se sostiene por sus ruedas girando

Una bici no se sostiene por sus ruedas girando

A todos nos dicen que una bicicleta se equilibra porque sus ruedas girando actúan como giroscopios. No es cierto. En 2011 unos investigadores construyeron una bicicleta con ruedas adicionales girando al revés, anulando cualquier efecto giroscópico, y aun así se equilibraba sola y rodaba erguida sin nadie encima. La estabilidad de una bicicleta proviene sobre todo de cómo están dispuestos su dirección y su peso, no del giro de las ruedas.
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