El brillo de la piedra de luna son capas ocultas, no color
La suave luz azul flotante que se desliza por una piedra de luna no es un pigmento ni un reflejo. La piedra está formada por dos tipos de feldespato apilados en capas alternas microscópicamente finas. Cuando la luz entra, se dispersa en esas capas y, cuanto más permanece, más se reparte el azul de vuelta hacia tu ojo, pareciendo flotar justo bajo la superficie y cambiar al inclinar la gema. Los geólogos llaman a este efecto adularescencia.