La pared de una burbuja es más fina que la longitud de onda de la luz
Los colores que recorren una burbuja de jabón no son tinte. Surgen de la luz que rebota en las caras externa e interna de la película e interfiere consigo misma, y el tono depende por completo del grosor de la película. A medida que la gravedad drena el líquido hacia abajo, la parte superior se adelgaza hasta medir solo de diez a veinte nanómetros, mucho menos que una onda de luz visible. Allí los reflejos se cancelan por completo y aparece una mancha negra, el aviso silencioso de que la burbuja está a punto de estallar.