Un Premio Nobel, ganado con cinta adhesiva
Cada vez que escribes, tu lápiz desprende escamas de grafito: láminas de carbono de un átomo de grosor apiladas como páginas. Durante décadas nadie logró aislar una sola lámina. En 2004, dos físicos en Mánchester lo consiguieron casi jugando: presionaron cinta adhesiva común sobre grafito, la despegaron, la doblaron y volvieron a despegarla, hasta que quedó una mota de apenas un átomo de grosor. Ese material, el grafeno, es más resistente que el acero y un conductor excepcional. Les valió el Premio Nobel de Física de 2010.