El campesino jura que la añadió. La balanza dice que no
Mañana de mercado. La vieja Zainab, mercader de especias, pesa un pedido de caravana: un saco colmado de pimienta. Un campesino vierte su última pizca para saldar una deuda, y ella vuelve a pesar. El fiel no se mueve. Saco, y luego saco más pizca: la misma lectura. Él jura que la echó; y la echó. Entonces, ¿adónde, entre tantas tazas relucientes, fue a parar la pizca?