El modelo que guardamos es el promedio del camino, no el último paso.
El promedio de los pesos mantiene un promedio silencioso y continuo de cada modelo por el que pasó el entrenamiento — y ese fantasma suele superar al modelo en el que te detuviste. Como la cara pulida de un yunque: ningún martillazo dio forma a ese acero como un espejo — lo hizo el promedio de diez mil, más fiel y sereno que cualquier golpe. Guardamos el promedio, casi gratis.