La mejor palabra ahora puede costarte la mejor frase.
Un modelo te da las probabilidades de la siguiente palabra, pero una frase son cientos de decisiones seguidas. Si cada vez te quedas con la palabra más probable, te acorralas: un comienzo fuerte puede no tener salida, mientras que uno más humilde abre algo mucho mejor. Como la cola más corta del supermercado: te pones en la que parece más rápida ahora y luego avanzas a rastras mientras la cola larga vuela. Lo mejor en este instante rara vez es lo mejor en conjunto.