El tamaño del paso no es un número. Es todo un viaje.
Un modelo aprende bajando la pendiente, paso a paso, pero ¿de qué tamaño? Si eliges un número y lo congelas, dejas precisión real sin aprovechar. El mejor entrenamiento cambia la tasa con el tiempo: tímida al principio, audaz en el medio, suave al final. Esa curva — el programa — es tanto la receta como el propio modelo.