El último movimiento del modelo es el que nunca miramos.
Recorre toda una red y cada palabra termina como un solo vector: un único punto. El movimiento final convierte ese punto en una apuesta segura sobre cada palabra que conoce. Rara vez miramos. Pero ese movimiento puede leerse no solo arriba, sino en cada piso del camino — y ahí es donde el pensamiento de un modelo se vuelve algo que de verdad puedes ver.