Dos formas de aprender un idioma — y dos mentes distintas.
Dale a un modelo una montaña de texto y aprende jugando a adivinar. Pero hay dos juegos. Uno oculta lo que viene después y le pide predecir hacia adelante. El otro borra una palabra en medio y le pide rellenar el hueco desde ambos lados. Mismo texto, misma máquina — pero el juego que elijas decide en qué podrá convertirse el modelo.