El trabajo de una temporada debe caber en una mula
La maestra tintorera Noor guarda cuatro mil tonos en los estantes de su taller — noventa azules entre el cielo y la tormenta. Entonces la montaña la convoca: una temporada de encargos, una semana de ascenso, una sola mula. Dieciséis tarros es lo que carga una mula. Dieciséis, de entre cuatro mil — y los pedidos están llenos de rostros, cielos y sedas de boda. ¿Cómo van a bastar dieciséis?