Su equipaje perfecto fracasa en un país nuevo
Mara empaca de maravilla. En casa su bolso es profecía: haga lo que haga el cielo, la capa correcta está encima. Entonces el trabajo la manda a un país verde, cercado por el mar — mismo ritual, mismo instinto — y de pronto es la tonta de cada camino: empapada a mediodía, comprando un tercer abrigo carísimo. Su destreza no desapareció. ¿Qué es, exactamente, lo que falla?