Entrenar es una sola orden insistente: sorpréndete menos la próxima vez.
Un modelo aprende de un torrente de texto, pero la lección nunca cambia: cuando llega la siguiente palabra, déjate sorprender menos que la vez anterior. Sin reglas de gramática, sin datos dictados — solo un recuento continuo de sorpresa, reducido palabra a palabra. Como un portero: todo el arte está en leer la jugada pronto, para que el disparo nunca sea un sobresalto.