Mismas palabras, otro orden, sentido opuesto — y la atención no lo nota.
La vez pasada, la atención leía una bolsa de palabras: barájalas y la matemática devuelve la misma respuesta. Pero “el perro muerde al hombre” y “el hombre muerde al perro” no son la misma historia. El orden es significado. Así que antes de que el modelo mire nada, hacemos algo discreto: darle a cada palabra un sentido de dónde está.